Mamá, quiero ser esteticista

Pongamos encima de la mesa algunos universos sociales poco hablados que abrazan a las profesionales de belleza en este país.

Cuando escogemos una profesión tenemos en cuenta dos factores: el nivel de vocación que sentimos y las salidas profesionales del sector en cuestión. Probablemente, unos padres españoles, al escuchar: «Mamá, papá, quiero ser esteticista» sentirían una confrontación de emociones en su interior. Por un lado, se alegrían de que su hija supiera qué le gusta, qué le mueve y con qué disfruta. Por otro lado, agacharían la cabeza sabiendo el futuro económico que le espera asumiendo su limitada remuneración según el convenio legal estándar. Posiblemente, también les preocuparía el estigma social que posee este camino laboral en España dado su gran desconocimiento. Además, cabe destacar que si se tratara de su hijo, es decir, un hombre, esta elección les desencajaría mucho más.

En este artículo, vamos a poner encima de la mesa algunos universos sociales poco hablados que abrazan a las profesionales de belleza en este país.

 

  • Hablemos de la opinión pública: La esteticista en el extranjero vs. en España

En Latinoamérica y en los Países Bajos, la estética y belleza son un servicio con una alta demanda, además de estar muy bien valorado. La mayoría de la sociedad extranjera, normaliza el consumo habitual de la estética y cuida de su imagen como cuida de su salud. Para ellos y ellas, la estética se sitúa en los primeros niveles de la jerarquía de sus necesidades. Por consiguiente, los y las profesionales de este sector están disfrutan de una mayor profesionalización y mayor valor social. Se estima que una esteticista en Suiza cobra cerca de un 30% más que una esteticista española saldando las diferencias respecto la renta media por ciudadano y el sistema económico de cada país.

Además, la formación estética en estos países posee una concepción mucho más académica y profesional. Los gobiernos correspondientes no la sitúan por debajo de otros estudios y destinan muchos más recursos y visibilidad.

 

  • Hablemos de roles de género: «Arreglarse es cosa de mujeres«

La profesión estética está formada por una mayoría femenina aplastante. Un 93% de los perfiles contratados son mujeres, mientras que un 7% son hombres. Esto demuestra, una vez más, que se siguen asociando al rol de la mujer las actividades del cuidado y la belleza. «Arreglarse es cosa de mujeres«. Este pensamiento colectivo denota la aún existente y gran influencia del heteropatriarcado en las actividades laborales.

Asimismo, es curioso como disciplinas más médicas y mejor remuneradas del ámbito del cuidado personal se asocian a perfiles masculinos. En este sentido hablamos de la cirugía plástica, la medicina estética, la reflexología o el quiromasaje, entre otras.

 

  • Hablemos de la necesidad de humanizar esta profesión…

La estética puede ser juzgada como una profesión frívolaprecaria, tal y como dijo el secretario de Salud Pública Josep Maria Argimon. Sin embargo, debe reconocerse su gran contribución social. Hablamos de un gran porcentaje de mujeres emprendedoras las cuales, una vez han criado a sus hijos, deciden no parar y ponerse a trabajar. Anhelan y alcanzan su independencia económica en una estructura familiar que las intenta oprimir en vocación, deseos y sueños. Muchas de ellas son autónomas y aportan su granito de arena al sistema económico de este país creando sitios de trabajo para otras muchas de ellas. Amigas, esto es sororidad en estado puro.

Por otro lado, realizan una aportación psicológica y oncológica inmensurable. Contribuyen al cuidado mental y físico de personas expuestas a situaciones vulnerables sanitarias. Porque nos aleccionan demostrando que un tratamiento agresivo de quimioterapia contra el cáncer es compatible con aprender a tocarse, mirarse, cuidarse y quererse.

 

En conclusión, es el momento de cambiar el paradigma de la estética. Humanizar y profesionalizar esta salida laboral. Crear el estatus que bien merece. Tenemos el poder y la voz para acabar con las desigualdades. Para que así, el día de mañana, cuando tu hijo o hija te diga que quiere ser esteticista, sientas orgullo y tranquilidad. 

 

 

 

14/11/2020

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